No se que es más doloroso, tener una despedida formal o solo desaparecer y que el adiós quede ahogado en tu garganta. De ambas maneras dolerá.
Tu discurso lleno de ambiguedades y contradicciones junto a mi bipolaridad hicieron de esto fuera imposible.
Solo nos quedaron lindos recuerdos, o al menos a mi que nunca negué tu existencia. En tu caso solo basta dar un vistazo por tus redes sociales para darse cuenta que jamas existí en tu historia, o que al menos soy ese personaje que no aparecerá en la biografía oficial.
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